TEXTOS A LA CARTA

Poemas de esos que responden en mí preguntas, o que abren nuevos signos de interrogación. Cuentos breves que me gustaría haber escrito, textos que me invitan continuamente a la re-lectura y que iré compartiendo con ustedes.

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¿Qué tiene la paz?
Mírate hacia dentro
y si descubres la luz
que no es la del sol, la de lámpara
exclamarás
¡Allí está el alma!
en esta oveja azul
que refleja al cielo
sobre los largos lagos de la tierra.

ELIZABETH SCHÖN (Del Poemario Luz Oval, (Editorial Equinoccio/Colección Papiros Poesía, Caracas, 2007))

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No importa que la flecha no alcance el blanco

Mejor así

No capturar ninguna presa

No hacerle daño a nadie

pues lo importante

el vuelo la trayectoria el impulso

el tramo de aire recorrido en su ascenso

la oscuridad que desaloja al clavarse

vibrante

en la extensión de la nada.

JOSÉ EMILIO PACHECO

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LOS ÁRBOLES

Hablan poco los árboles, se sabe.
Pasan la vida entera meditando
y moviendo sus ramas.
Basta mirarlos en otoño
cuando se juntan en los parques:
sólo conversan los más viejos,
los que reparten las nubes y los pájaros,
pero su voz se pierde entre las hojas
y muy poco nos llega, casi nada.

Es difícil llenar un breve libro
con pensamientos de árboles.
Todo en ellos es vago, fragmentario.
Hoy, por ejemplo, al escuchar el grito
de un tordo negro, ya en camino a casa,
grito final de quien no aguarda otro verano,
comprendí que en su voz hablaba un árbol,
uno de tantos,
pero no sé qué hacer con ese grito,
no se cómo anotarlo.

LA VIDA

a Vicente Gerbasi

La vida toma aviones y se aleja,
sale de día, de noche, a cada instante
hacia remotos aeropuertos.

La vida se va, se fue, llega más tarde,
es difícil seguirla: tiene horarios
imprevistos, secretos,
cambia de ruta, sueña a bordo, vuela.

La vida puede llegar ahora, no sabemos,
puede estar en Nebraska, en Estambul,
o ser esa mujer que duerme
en la sala de espera.

La vida es el misterio en los tableros,
los viajantes que parten o regresan,
el miedo, la aventura, los sollozos,
las nieblas que nos quedan del adiós
y los aviones puros que se elevan
hacia los aires del deseo.

Las cigarras

De la cigarra, animal melancólico,
insecto de líricos hábitos,
sólo nos queda la ceniza
y anillos secos en los árboles.
Mas de su canto entre los bosques
cuando está marzo en las acacias
y el flamboyán, el árbol fénix, se abre
entre los patios,
la persistencia nos envuelve
y derivamos con sus gritos
por los más altos aires.

A esta vuelta del año
alguna hora entre las otras
traerá el rumor, el coro denso
que crece hasta llegar a las ciudades.
Después el día se enciende
y las mujeres flotan
en el sonido interminable.

No todo lo que amamos, si ellas cantan,
se aleja de las manos.
Aún marzo las acerca, aún confiamos
que las oiremos en los aires.
Sería terrible morir en una tierra
donde no vuelvan las cigarras.

EUGENIO MONTEJO (3 POEMAS ANTERIORES)

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Dice el poeta Gustavo Pereira:

“Los pemones de la Gran Sabana llaman al rocío Chiriké-yeetakuú, que significa Saliva de las Estrellas; a las lágrimas Enú-parupué, que quiere decir Guarapo de los Ojos, y al corazón Yewán-enapué Semilla del Vientre. Los waraos del delta del Orinoco dicen Mejokoji (El Sol del Pecho) para nombrar al alma. Para decir amigo dicen Ma-jokaraisa: Mi Otro Corazón. Y para decir olvidar dicen Emonikitane, que quiere decir Perdonar.

Los muy tontos no saben lo que dicen
Para decir tierra dicen madre
Para decir madre dicen ternura
Para decir ternura dicen entrega
Tienen tal confusión de sentimientos
que con toda razón
las buenas gentes que somos
les llamamos salvajes”.

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Trascender los confines. Recobrar el inicio.
Ser de nuevo la zona fundadora del verbo.
Canto somos que encarna posible paraíso.
Y luego un gran alivio de voz, un gran silencio.

IDA GRAMCKO (del libro “TRASCENDER LOS CONFINES”, Cuadernos Cabriales)

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Ninguna casa es para vivir
No hay otra pared
Que la grieta en el cuerpo
Lo borrado
Me quita la voz de la boca
Mi casa nunca se alza
Nunca es por dentro
Mi casa es la espina continua
Que me roza.

LUIS ALBERTO CRESPO (del libro “ENTREABIERTO”)

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Hay una cierta extraña manera de hablar,
que a veces usada por el ser humano,
asombraría a cualquier visitante ultraterrestre.
Se trata de un especialísimo lenguaje que,
cuando es utilizado con sabiduría y precisión,
asusta a los ánimos cobardes y complace
soberanamente a las almas delicadas y valientes.
Es un lenguaje en el cual podemos decir,
tranquilamente, que hay soles negros,
catedrales arrodilladas, mares de diamante,
casas que vuelan, catástrofes de olvido,
acantilados de odio, fuegos fríos, glaciares
de tristeza; y en fin, todas las locuras
que el ingenio humano sea capaz de concebir
cuando se encuentra bajo el dominio
de sus propios fantasmas.
Se trata del lenguaje de la Poesía.

LUDOVICO SILVA (Texto inédito, anotaciones manuscritas recogidas por la poeta Edda Armas, en Teoría Poética, Edit. Equinoccio, Caracas, 2008).

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Versión simple del mundo:
el lugar que encontramos.
Versión más ajustada:
el lugar que dejamos.
Versión perfeccionada:
el lugar para buscar otro mundo.
Versión casi definitiva:
el lugar de una ausencia.
Y otra más todavía:
el lugar que nos prueba
que ser no es un lugar.
Y la última versión:
el mundo es el lugar para aprender
que ser no necesita lugar.

ROBERTO JUARROZ (XIV Poesía Vertical, 1994).

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Del árbol cae
la flor. Y un perfume.
No muere sola.

MARIO SAMPAOLESI (Colección de Haikus y Poemas Zena “La Línea Recta”, publicada en Letralia, Tierra de Letras)

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DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA

Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.

EUGENIO MONTEJO (Del libro “Muerte y Memoria”, 1972)

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MÚSICA

Advierto la más
pura fuerza. ¿Qué puede
ser más hermoso que
dar un orden al mundo?

Cantidades de tiempo
situando cantidades
de sonido, permiten
sobrepasar la muerte.

Trabajo eterno y
consistencia de fuego;
esto es la música. Tuvo,
como todas las cosas,
puras y humanas, su
origen en el silencio.

El sonido viviente
nace del hondo amor,
de la unidad de nuestra
fuerza humana y
la común belleza sagrada.

Antigua, vieja es
la música, más no
muere nunca; ved;
su materia aún es
alimento y combate,
aún mi corazón
necesita sus alas.

Eterna, eterna vive,
comunión invencible,
sangre de luz que une
a los antiguos muertos
con aquellos que van
a hacer mañana el mundo
más bello que el amor.

ANTONIO GAMONEDA (del libro “EDAD”, Edición de Miguel Casado, Edit. Cátedra, Letras Hispánicas, 6°edic, 2006) .

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DIANA, LA CAZADORA

Cuando me quite la piel del tigre
vendrán a dormir conmigo los insectos
cuando me quite los ojos de gacela
el paisaje será más quieto y el viento
el que nos aceche, no lo olvides
a la hora en que se saldan los amores
ya que no debes fiarte de lo frágil
dice la diosa de los bosques
que la gacela a los tigres los atrae
hasta la charca oscura del agua
compartida con tristezas de sequía
y que quien allí los caza muere.

EDDA ARMAS, 2005 (del libro “DAGAS Y OTRAS FLORES, Antología Personal”, Monte Ávila Editores Latinoamericana) .

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Tres cuentos mínimos de GABRIEL JIMÉNEZ EMAN (De “Los 1001 cuentos de una línea”, 1980).

EL HOMBRE INVISIBLE

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

LOS 1001 CUENTOS DE 1 LÍNEA

Quiso escribir los 1001 cuentos de una línea, pero sólo le salió uno.

LA BREVEDAD

Me convenzo ahora de que la brevedad es una entelequia cuando leo una línea y me parece más larga que mi propia vida, y cuando después leo una novela y me parece más breve que la muerte.

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