Marina

Para estar conmigo
tendrías que tener
del alisio la libertad y el celo.
Eso le dijo él.
Ella hizo entonces
una caja para atrapar al viento.
Y la llevó a la costa del Atlántico
una tarde nublada de febrero.

Primero lo vio
revolotear de lejos
después usó sus labios
de señuelo
soplando suavecito, la canción silenciosa
que aprendió de su abuelo, el marinero.
Esa que canta a las olas la luna
para que los hombres vuelvan con buen tiempo.

No pudo el viento resistir tanta dulzura
Y se acercó para robarle un beso.
Ella lo aprisionó con sus brazos molino,
lo empujó a la caja con desmedro.
Cuando ya creía logrado el cometido
sintió en su vientre,
abajo, muy adentro
el temblor invisible que presagia
el inicio de un vuelo.

Y notó que sus manos eran nubes
y que brotes de estrellas
le nacían en el pelo.
Y su cuerpo de a poco
se disolvió en la espuma
y el amoroso mar
la recibió en su seno.

(2da Versión , Marzo 2011)

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Acerca de Flor Marina Yánez

Urbanista de profesión, música por crianza.... escribo, irremediablemente.
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Una respuesta a Marina

  1. Indi dijo:

    “Aire…soñé por un momento que era aire…” Bello Flor!!!

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